miércoles, 21 de enero de 2015

Palabra de Muesli: El discurso del Rey


Hace dos o tres años, poco antes de cortar con la zorra de mi exnovia, fuimos al cine a ver El Discurso del Rey. Sabía que no era una peli de tortas, pero no me importó. A veces mola ir a ver una peli  con tu novia, acurrucarte en una butaca y meterle un poco de mano. Pensaba que vería la típica peli  de tías, me sorprendió enterarme de que iba de un tema histórico y tal; así que simplemente pensé que mi exnovia se había dejado influenciar por las doce nominaciones a los Oscars (de los que ganó cuatro) y el boca a boca. Así fue.

La peli  me pareció un coñazo absoluto. Me aburrió un huevo. Ella salió encantada: que si que buenos los actores, que si que bonita historia de superación… ¡Mierda enlatada! ¡Puta bazofia  pretenciosa! ¿Intrahistorias dentro de La Historia ? ¡Una polla! Mi resumen es claro y directo: una historia de mierda, totalmente anodina, sobre un hecho absolutamente intrascendente. ¿Es que un discurso -y en particular éste- cambia las cosas? Para mí: ¡y una polla  como una olla ! ¿Importa que el puto rey sea tartaja? Yo digo: ¡qué le jodan! La única opción para haber salvado la película es que le hubiera doblado Arévalo… o mejor, que Arévalo hubiera hecho directamente del rey y no el capullo ese, el tal Colin Firth.

A la imbécil de mi exnovia, esa entrenadora de body pump venida a más, esa inútil que se cree que porque ahora lleve gafas de pasta y mordisquee la patilla mientras a su alrededor hablan de Irgmar Bergman sin tener ni puta idea (o lo que es lo mismo, teniendo la misma jodida idea que yo) y todo porque un día, al salir del gimnasio, se fue a un cinefórum con un charlatán argentino que se la quería crujir (y se la crujió) ahora es lo más de lo más, lo cool  entre lo cool… ¡Zorra! Pues mira, puta, yo también hablo de cine y te digo que esa mierda que se llevo cuatro Oscars  es una basura pretenciosa que quedará en el olvido más absoluto y es un puto coñazo con Mayúsculas. Te digo que a nadie le interesa una peli de un puto tartaja que se pasa el rato con un pelmazo que le hace mejorar el habla, que si a uno, con mínimo gusto, le venden ese guión lo tira a la basura. Pero eso sí, si va de un rey la cosa cambia, ¿no? ¿Por qué? El tema y la peli  siguen siendo una basura y sí, los actores lo hacen bien, es cierto, pero ¿qué pasa?: ¿Si los actores se rebozan bien en mierda hay que verlo y aplaudirlo porque lo hacen bien? Yo digo ¡no!. Yo digo, ¡vete con el plasta argentino que te follaste cuando te picó el coño, cánsate de escuchar sus historias de mierda alrededor de su ombligo, enróllate después con el jodido melenudo de la tienda de discos y déjame por él, vete con ellos a ver pelis  de mierda y luego di que te parecen estupendas! ¡Abúrrete  en tu aburrida vida! Deja el gimnasio, ponte como una puta foca. Paolo Coelho dice: “cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla”. Yo sé que el Universo me recompensará empalando tu cabeza cortada, dejándola a la vista de todos para que todos la veamos, para mi regocijo personal.

Esa fue la última peli  que fuimos a ver juntos y la última que jamás veremos. Me dejó a las tres semanas, llevaba dos meses viéndose con el melenudo tatuado de la tienda de discos del que ya hablaré, si eso, la próxima ocasión.


El buen cine siempre tiene músculo,
por MUESLI SNIPES. 


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